Cierras los ojos y sientes que ya nada es lo que parecía, que todo cambia. Tu vida es lo único que realmente fue tuyo, y sin embargo, te das cuenta de que ha estado en boca de tantos que has ido desperdigando trocitos de ella hasta que una parte ha dejado de ser tuya.
No me importa entregar parte de mi vida a quienes la merecen, el problema es ese… ¿Quién merece parte de mi vida y quién no merece ni un segundo de mi tiempo? Nunca llegamos a conocer a nadie, es así, nada va a cambiar eso. Cada persona es un universo, y como tal, está en continuo cambio, en continua transformación… tanto que puede llegar a destruir lo que era para ser alguien completamente distinto.
A lo largo de nuestra vida conocemos a cientos de personas, tenemos miles de experiencias únicas e irrepetibles con cada una. Al fin y al cabo, son esas experiencias lo que nos hacen creer conocer a alguien, y son las culpables de que no podamos sacar a ese alguien de nuestra memoria. Es ahí, en nuestra memoria donde esas personas seguirán vivas para siempre, y algunas, llegarán a calar en nuestro corazón, esa zona de peligro. Puede que esas personas pasen a convertirse en el motor de nuestra vida, en la fuerza que hace bombear ese corazón; pueden ser pequeños cristalitos que se incrustan en él haciéndolo estremecer por momentos, pero que finalmente pasarán desapercibidos sin pena ni gloria; podrían ser también pequeños puñales que se clavan, nos hacen daño, nos conmocionan e incluso llegan a dejarnos sin aliento… para pasar a ser cicatrices de distinto tamaño pero que siempre quedarán ahí tatuadas.
Entre herida y herida sangramos emociones y sentimientos, que en ocasiones no sabemos controlar y frenar. Es en esos momentos de hemorragia emocional cuando cometemos los mayores errores de nuestras vidas: dejamos que una herida quede abierta, permitiendo que penetren en nuestro interior personas que nunca deberían de haber entrado, y a su vez, dejamos que vuelvan a salir sentimientos que ya habían cicatrizado. Nos cegamos y obcecamos en ver de lo malo lo peor, no encontramos la salida ni recordamos el camino de entrada para poder dar marcha atrás. Estamos tan vulnerables que confiamos en quienes no debemos, olvidando parte de quién somos. Seguiremos mostrando nuestra mayor sonrisa, aunque en el fondo sabemos que estamos vacíos.
Personalmente, no temo a la soledad, sentirse solo al fin y al cabo es sentir algo. Tengo miedo del vacío, hacia el sentimiento de carencia total. Nos hace estar muertos en vida, y reconozcámoslo, todos hemos sentido alguna vez ese momento de vacío emocional. Esos momentos en los que no sabes qué quieres, qué no quieres, cuando las ilusiones no hacen acto de presencia y la fuerza para levantarse cada día ha decidido ponerse en huelga. Puedes estar rodeado de gente, pero ese sentimiento seguirá ahí, porque nadie más que tú mismo va a poder hacerte levantar y llenar de nuevo ese corazón y alma que están en stand-by.
Así que, nos encontramos de nuevo con el corazón lastimado, deseando que llegue ese último puñal que acabe con él y termine con tanta reflexión, tanto dolor y tal torrente emocional. Pero no, después del dolor y el vacío vendrá el miedo, sí, ya sabes… Aparecerá esa persona que para ti era uno más, hasta entonces, y te darás cuenta de que es alguien especial, que consigue sacar lo mejor de ti incluso en los peores tiempos. Y sí, ahí estará el miedo a ilusionarse y volver a sufrir, a volver a darlo todo y perderlo… sentirás como tu corazón empieza a palpitar como hacía tiempo que no lo hacía, y tú, tú sabrás que es culpa suya. Y a pesar del miedo, del daño, de las heridas y de ese corazón tuyo tan conmocionado, volverás a ponerte las vendas y a enamorarte como solo los grandes locos del amor hacen.
Escrito originalmente por Nanna McKenna. Copyright © Poetic Words. Todos los derechos reservados.
Esperamos vuestros comentarios.
precioso,cuánta razón llevas, en serio me ha encantado.Bravo
OMG! Magnifico, este texto es universal, todo el mundo tiene que sentirse identificado con el de una forma u otra. Enhorabuena en serio, me ha llegado ;)
Sinceramente no creo que se pueda explicar mejor esos sentimientos …mas altos pero no mas claros…
:) ¿Acaso hay mejor forma de describir una situacion tan pesima por la que todos hemos pasado? Vengo de ver casualidades de la vida, y me encuentro con este pedazo de escrito que derrocha madurez y sentimiento. Con tu obra maestra has conseguido que mi corazon vuelva a latir un poco mas, no te conozco personalmente, pero cosas como esta deberían de considerar tambien parte del motor del que hablas
Precioso de verdad, me ha gustado muchísimo. Sigue así :)
Me enorgullece saber que formas parte de mi vida.Es perfecto,como todo lo que haces,un besito :)
Precioso texto que refleja a la perfección esos sentimientos tan difíciles de definir. Todos nos sentimos así alguna vez, pero solo el tiempo consigue hacernos olvidar ese dolor. Aunque, como bien dices, las cicatrices quedarán ahí para siempre. Enhorabuena por el texto. Una maravilla :)
Precioso :)