Ya me encuentro más tranquilo. Ayer, según terminé de escribir, me fui al salón y me tumbé con mi perra acariciándola. Es una bóxer de 35kg, se llama Laika y tiene 4 años, la tengo en casa desde que tenía 2 meses. Se me antojó la idea de tener un perro y le di la tabarra a mi padre hasta que me lo compró. La verdad, mi padre la educó muy bien y es un amor; si no fuera por ella no estaría con ánimo de seguir adelante.
De nuevo, escribo qué fue lo que vi. Mi vecina chillaba mientras el marido trataba de arrancar el coche, al fondo los vi por primera vez; era un grupo de 40 o 50 personas que iban directos hacía mi vecina, todos ellos estaban cubiertos de sangre y algunos con mordeduras realmente horrorosas. Mis vecinos al ver que el coche no arrancaba se fueron corriendo hacía donde se oían los disparos. Desde aquel momento no volví a ver a nadie más excepto a esas cosas pasar enfrente de mi casa hacia donde se producían los ruidos. Me agaché de tal forma que solo asomaba los ojos y parte de mi nariz por el balcón, tenía miedo de que me vieran y se colaran en mi casa, pero por suerte ignoraron mi presencia.
Muchos canales de televisión ya no funcionaban. Solamente emitían Antena3 y La 1. Todos ellos explicaban cómo defenderse, que el virus producía un estado de rabia que no se podía controlar. El contagio era únicamente mediante fluidos (sangre, saliva, semen). Si veíamos a alguien con síntomas de mareos, fiebres y náuseas debíamos ignorarlo y llamar a la policía o a los bomberos. Si nos atacaban, las heridas en el cuerpo parecía no afectarles, solamente heridas cerebrales acababan con ellos totalmente. Estaba realmente asustado. En mi casa no tenía armas para defenderme y no creía tener el valor de acabar con uno de esos seres.
En cierto modo llevar 2 años en el gimnasio entrenándome me hizo coger confianza (y eso puede jugar una mala pasada). Cuando vi el informativo de Antena3 explicando como debíamos defendernos me puse como loco por mi casa buscando cualquier tipo de arma; mi padre no era aficionado a la caza, así que con armas de fuego no contaba, pero creía recordar que tenía una pistola de perdigones; a saber dónde estaba. Durante 2 horas de búsqueda lo único que reuní fue un cuchillo, una especie de espada/daga que me regaló mi padre unas Navidades para decoración, y una maza que se dejaron unos obreros en unas reformas que hicimos en el garaje. Tenía que ser lo menos ruidoso posible durante todo el tiempo que pensaba pasar en casa hasta pensar en algo para escapar.
Durante 3 días lo único que hacía era hacer flexiones en mi casa para poder mantenerme en forma, y asomarme al balcón de la buhardilla para ver que veía. Solamente una de esas personas infectadas rondaba por la zona, y el resto era el silencio total, excepto a lo lejos que se oían disparos, como si de una guerra se tratara. Mi plan básicamente consistía en alejar esa cosa de mi zona para tener “campo libre”.
Mientras estaba en el balcón, observaba esa cosa con toda la paciencia del mundo mientras pensaba mil formas de alejarla de allí. Sus ropas estaban desgastadas. Era un hombre de unos 30 años bastante flacucho e intuía que no tendría demasiada fuerza. En el antebrazo izquierdo tenía una horrible mordedura que dejaba a la vista parte de su hueso. Supuse que esa mordedura se la hicieron mientras aquel pobre hombre intentaba defenderse, es más, supuse que tras cada una de esas personas infectadas había una horrible historia capaz de poner los pelos de punta a la persona más templada. Me fui al salón, no sin antes cerrar bien la puerta corrediza del balcón para no emitir sonidos al exterior y de nuevo me puse a ver los informativos.
Los presentadores de los informativos ya no salían. Al parecer las cadenas fueron cedidas a las fuerzas militares; y ahora salía un comandante explicando que nadie sabía cuál era la cura para esos “seres”. El comandante fríamente explicaba que no había que cortarse, que si uno de esos malnacidos nos atacaban había que acabar con ellos destrozándoles la puta cabeza. Según oí esa barbaridad me quedé totalmente en blanco. ¿Cómo una persona podía tomarse la libertad de soltar semejante salvajada? Al fin y al cabo, esos seres no dejaban de ser personas infectadas sin más, alguna cura tenía que existir para ellos y el mundo volvería a su plena normalidad. Fui un ingenuo.
Bien, me centré de nuevo en aquel infectado y ya tenía un plan; el plan obviamente podría fallar en mil partes distintas, pero tenía que hacerlo para poder escapar de allí cuanto antes. Me puse un abrigo de neopreno que usaba para el invierno, unos guantes de moto y unos vaqueros; de calzado llevaba unas Jordan CP3, eran cómodas y me permitían correr sin molestar. Cogí la maza y salí fuera. Según abrí la puerta esa cosa estaba a unos 40 metros de mí; se dio la vuelta y lanzó un feroz gruñido. Los ojos los tenía totalmente rojos, un rojo intenso que me dejo clavado unos segundos sin saber qué hacer, estaba asustado. Empecé a echarme para atrás mientras esa cosa se acercaba a mí, lenta pero imparable. La maza no me pesaba mucho. Intuyo que el entrenamiento del gimnasio me iba a servir de mucho durante un buen tiempo. Poco a poco estaba más cerca, a unos 10 metros. Cogí la maza con las 2 manos bien fuerte mientras empecé a notar un olor que casi me hizo vomitar. Cuando ya estaba a unos 2 metros, estiró los brazos hacia mí y sin pensarlo me abalancé sobre él. Le di en el pecho con fuerza mientras noté como algo hacía presión en mi hombro. Le tiré al suelo y veía los dientes perfectamente marcados en mi neopreno. Ese abrigo me salvó la vida. En el suelo aquel tipo parecía no tener mucha coordinación porque le costaba horrores levantarse. Cogí la maza, me preparé para darle un fuerte golpe en la cabeza y cerré los ojos. Sonó un fuerte “crack” que retumbó en mi cerebro mientras una lágrima salía de mi ojo tras ser totalmente consciente de lo que acababa de hacer; el cuerpo se desplomó en el suelo junto con mi maza incrustada en su cráneo. No me atrevía a mirarlo, pero la mente humana juega malas pasadas.
La curiosidad que sentía por ver qué hacía exactamente ese virus pudo conmigo; saqué la maza apoyándome con una pierna en el hombro de aquel tipo y salió con un ruido desagradable. Podía ver algunos sesos esparcidos por la calzada. Le di la vuelta al cuerpo y dios…la piel era como de un color cobrizo, parecía haberse tostado delante del sol durante una buena temporada. El pelo estaba como muy desgastado y a mechones, de un color grisáceo, era realmente asqueroso. No me atreví a mirarle más ya que le había destrozado mitad de la cabeza y ver eso en vivo era realmente desagradable. Sin más, cogí el cuerpo por una pierna y lo arrastré hasta un pequeño descampado que había en un chalet en el que estaban haciendo reformas. Lo dejé en un hueco y con una pala de las reformas que se estaban haciendo, cubrí todo el cuerpo de arena. Bien, había dejado mi zona totalmente libre, y contaba con un arma de mayor distancia, una pala, puede sonar mediocre pero es bastante más segura que una maza.
Oigo algo fuera, cuando pueda sigo escribiendo.
Escrito originalmente por Kaláshnikov X. Copyright © Poetic Words. Todos los derechos reservados.
Esperamos vuestros comentarios.
¡Por fin tenemos aqui la continuacion de diario de una muerte anunciada!
¡Me gusta!
Conforme lo vas leyendo te lo vas imaginando, como si fuera una película.
¡Continuad así Poeticworderos! XD
:O como mola!me ha encantado!me meti en la historia!qiero una segunda parte!xD felicitaciones :)
IGUALMENTEE
Gracias ^^ Pronto estara lista la 4º parte de la historia. Agradezco vuestro apoyo :D