Ya me encuentro más tranquilo. Ayer, según terminé de escribir, me fui al salón y me tumbé con mi perra acariciándola. Es una bóxer de 35kg, se llama Laika y tiene 4 años, la tengo en casa desde que tenía 2 meses. Se me antojó la idea de tener un perro y le di la tabarra a mi padre hasta que me lo compró. La verdad, mi padre la educó muy bien y es un amor; si no fuera por ella no estaría con ánimo de seguir adelante.
De nuevo, escribo qué fue lo que vi. Mi vecina chillaba mientras el marido trataba de arrancar el coche, al fondo los vi por primera vez; era un grupo de 40 o 50 personas que iban directos hacía mi vecina, todos ellos estaban cubiertos de sangre y algunos con mordeduras realmente horrorosas. Mis vecinos al ver que el coche no arrancaba se fueron corriendo hacía donde se oían los disparos. Desde aquel momento no volví a ver a nadie más excepto a esas cosas pasar enfrente de mi casa hacia donde se producían los ruidos. Me agaché de tal forma que solo asomaba los ojos y parte de mi nariz por el balcón, tenía miedo de que me vieran y se colaran en mi casa, pero por suerte ignoraron mi presencia.