En fin, es algo que conforme más crezco y conforme más veo de cerca, más me voy dando cuenta qué pasa, y aun más nos está pasando a esta generación, a la mía, a la que pertenezco, a la que comparte esta adolescencia junto a mí.
No puedo ver coherente que la meta en la vida de todo chaval de mi quinta sea con vista al sábado siguiente, o al puente siguiente o a ver a qué hora me conecto a Tuenti para cambiar mi estado. No concibo esa idea de “feliz adolescencia”ni nada por el estilo, el ser todos iguales, escuchar todos lo mismo, bailar todos lo mismo, vestir todos la misma ropa, no puedo.
Archivo de 19 octubre 2011
Mi generación
Publicado en Cogito ergo sum el 19 octubre 2011 | 5 Comentarios »
Te quiero
Publicado en Ama y ensancha el alma el 13 octubre 2011 | 27 Comentarios »
(Hace tiempo me pidieron escribir sobre este tema. Es la primera vez que lo hago. Espero que os guste)
Te quiero. Dos palabras que cambian una vida. Desde que las oyes por primera vez, y siempre acompañadas de ese cálido beso, se construye en ti una armadura que crees no se romperá nunca y que nada te afectará puesto que te quiere. Los hay que les cuesta decirlas, y no es que no las sientan, pero les cuesta expresarse. Otros las dicen sin tapujos porque les manan a borbotones de su interior. Y otros las dicen sin sentirlo. Y los menos, nunca las sentirán. Triste.
Diario de una muerte anunciada III
Publicado en ¿Por qué tiemblas? el 10 octubre 2011 | 4 Comentarios »
Ya me encuentro más tranquilo. Ayer, según terminé de escribir, me fui al salón y me tumbé con mi perra acariciándola. Es una bóxer de 35kg, se llama Laika y tiene 4 años, la tengo en casa desde que tenía 2 meses. Se me antojó la idea de tener un perro y le di la tabarra a mi padre hasta que me lo compró. La verdad, mi padre la educó muy bien y es un amor; si no fuera por ella no estaría con ánimo de seguir adelante.
De nuevo, escribo qué fue lo que vi. Mi vecina chillaba mientras el marido trataba de arrancar el coche, al fondo los vi por primera vez; era un grupo de 40 o 50 personas que iban directos hacía mi vecina, todos ellos estaban cubiertos de sangre y algunos con mordeduras realmente horrorosas. Mis vecinos al ver que el coche no arrancaba se fueron corriendo hacía donde se oían los disparos. Desde aquel momento no volví a ver a nadie más excepto a esas cosas pasar enfrente de mi casa hacia donde se producían los ruidos. Me agaché de tal forma que solo asomaba los ojos y parte de mi nariz por el balcón, tenía miedo de que me vieran y se colaran en mi casa, pero por suerte ignoraron mi presencia.
Mi historia
Publicado en Ama y ensancha el alma el 3 octubre 2011 | 5 Comentarios »
Mi cuerpo se estremeció al escuchar aquellas palabras. Significaban tantas cosas, a cuál de ellas más importante que no supe disimular mi aflicción y bajar la cabeza mirando…pero no viendo nada, miles de pensamientos sacudían y atormentaban mi estado de ánimo.
Tendría que estar un año más, ver cómo la gente con la que había pasado prácticamente mis dieciocho años se iban, vivirían lo que tocaba ahora, la independencia y seguramente olvidarían y me vería forzada a olvidar…En ese instante me planteé no seguir, ir a otro sitio, sacarme algo productivo, pero no seguir en ese instituto. Tal vez por temor, el terrible temor a interactuar con personas totalmente desconocidas para mí.