Hoy he tenido un sueño. Me mirabas a los ojos, te acercabas lentamente y me besabas de forma dulce. No recuerdo nada más, simplemente sé que no querría haber despertado nunca.
Y es que veo a los demás, viviendo eso que creen que es amor; y veo a mis amigas, enamorando y desenamorándose; y después me veo a mí, enferma del mismo mal desde hace años.
Y ahora me viene en mente el amor que sentía en la niñez, en lo que yo creía que era amar, sin saber que tiempo después llegaría a amar hasta límites insospechados. Es el primer pensamiento que tengo al despertar, y el último del día. En él gastaría las veinticuatro horas del día, y me inventaría horas de más, porque nunca es suficiente. Es entonces cuando llegas a casa después de un día de intentos imposibles y te preguntan: “¿Estás enferma?”. Hay días que me gustaría contestar: “Sí, mamá, pero no se puede curar”, porque, ¿cómo le explico lo que yo misma intento entender?
Me encanta y odio cuando él me pregunta si estoy molesta, si me ha hecho algo. Parece que no comprende, que nadie me comprende, al decir que hay más estados de ánimo. Me hace la persona más feliz del mundo, y por mi estúpido optimismo, o por su estúpido afán de dar esperanzas y quitarlas después, en un segundo vuelvo a ser la chica triste de siempre, al comprender que mis posibilidades no son mínimas, sino nulas.
Sin embargo, le doy las gracias. Gracias porque ha hecho que me despierte día a día con una ilusión fija. Gracias por hacerme dar lo mejor de mí misma día a día, tratando de sorprenderte. Gracias por hacerme sentir una nueva sensación, la más extraña y bonita de todas.
Por cierto, se me olvidaba decir… te quiero.
Nenúfar
———-
Déjame describir lo indescriptible…esos ojos azules. Azul cielo, azul hielo, azul mar. Cálidos y gélidos a la vez. Quiero escribir poesía sobre tus ojos. Quiero renacer, vivir, morir en tus ojos. Quiero ahogarme en tus ojos, enamorarme de tus ojos. Quiero nadar en tus ojos. Perderme y encontrarme en tus ojos. Quiero mecerme en tus ojos. Reír en tus ojos. Soñar con tus ojos. Quiero borrar y volver a escribir sobre tus ojos. Quiero sentir tus ojos. Déjame abrazar, besar tus ojos. Ilumíname, alúmbrame con tus ojos. Regálame tus ojos. Esos ojos que un día me sonrieron y quedaron grabados como fuego. ¿Pueden unos ojos sonreír? Sí, los tuyos lo hicieron…
Dios mío, me están mirando… ¿Qué hago? Estúpida, estúpida, más que estúpida. Ahí están, me miran otra vez. Sonríen. Que alguien me despierte. Pero tengo que mirarlos, estoy imantizada, como una brújula rota que señala siempre a ti. Soy prisionera de tus ojos.
Hoy no he visto tus ojos y los echo de menos. Por eso, hoy mis ojos lloran. Sí, una lágrima cae por mi mejilla y tus ojos nunca la verán. Tal vez tus ojos estén mirando una muchacha más bonita, y que en sus ojos se reflejen los tuyos. Pero lo entiendo, entiendo que mis ojos no reflejen los tuyos y que tus ojos nunca me hayan mirado.
Tengo calor. Pero otra vez están ahí tus ojos, y, vaya, ahora estoy helada. Sé que no está bien humillarse por unos ojos… Pero por los tuyos lo haría, por una sonrisa de tus ojos lo haría.
Ahora es mejor que te vayas. Quiero olvidar tus ojos, ya todo carece de una explicación lógica. Pero antes déjame verlos, antes de irte déjame que los grabe de nuevo en mi mente.
Déjame volver a mirarlos, una vez más.
Anónimo
———-
La forma de vestir, de actuar o la música que escucha una persona dice mucho de su personalidad o su carácter. Si a alguien no le gusta algo de ella, siempre empiezan las críticas y los rumores que pueden llegar a la persona criticada y hacerle la vida imposible. Por ello y para evitar lo anterior, os hablaré al detalle de mi forma de ser.
Por lo que dicen las personas que más me conocen, soy una persona abierta, amable y que hace amigos fácilmente (aunque a veces haga el gamba), pero yo no pienso igual porque a veces me comporto de una manera estúpida y egoísta, lo cual siempre intento remediar con todas mis fuerzas, pero me supera y siempre caigo en la misma trampa. También creo que me preocupo demasiado por mis amigos, cosa que a ellos les gusta, aunque me considero una pesada en este aspecto porque lo intento todo para poder ayudar a algún amigo, e incluso familiar o desconocido, y empeoro más todavía las cosas, así que la persona a la que estoy ayudando se enfada conmigo. Debería preocuparme más por mí a veces porque pienso que lo que hago no le hace daño a nadie, que lo hago con buena intención, pero alguien se molesta y eso me juega malas pasadas. Me considero una persona exigente conmigo misma porque cuando empiezo algo siempre intento acabarlo cueste lo que me cueste y hacerlas con mucha paciencia.
En cuanto a aficiones, ¡SIN MÚSICA NO PODRÍA VIVIR! Me gusta mucho poner la radio cuando voy a ducharme y cantar como si estuviese en un concierto (a veces mis padres me aplauden porque me oyen mientras). Me gusta el rock, aunque haya gente que me pregunte qué hago escuchando ese género, que eso es más para hombres. Yo les respondo que “la música no entiende de sexos”. No es que quiera presumir, pero lo de cantar se me da bien, ya que mi madre canta mucho mejor que yo.
Pase lo que pase, me siento bien conmigo misma, que es lo importante. No pienso depender de otra persona y cambiar mi forma de ser o mis gustos musicales sólo para quedar bien con él o ella.
Anónimo
———-
Me gustaría que supieras que te quiero, te amo, pero, es tan difícil. Tú y yo apenas si nos conocemos, bueno, en realidad yo te conozco tan bien… Pero tú seguro que no sabes quién soy, a pesar de que estoy más cerca de ti de lo que te imaginas. La primera vez que te vi, sentí un flechazo en el pecho, junto al corazón, como si fuera una de esas películas románticas, pero en la vida real. Yo siento todo esto y más por ti, pero son emociones tan grandes que no se pueden explicar con palabras. Sé que tú no sientes lo mismo por mí y seguro que me verás como otra niñata tonta más.
Me gustaría poder olvidarme de ti, porque me haces mucho daño. Me hace mucho daño verte tontear con otras y no poder hacer nada, solo oír, ver y callar, y, aunque tú no te des cuenta, me haces mucho daño, como si me golpearan en el corazón una y otra vez, sin dejarle descanso para que se recupere. Y cada vez, vas quitándole un trocito, otro, y al final, se irá quedando más y más destrozado. Y lo único que se puede hacer para sobrevivir, es pegar todos los trocitos y arreglar un poco mi maltrecho corazón, ponerle una sonrisa al mundo, y no dejar a nadie ver como estoy. Pero eso no funciona siempre, porque es tan difícil olvidarme de ti. Cuanto más lo intento, más pienso, más te recuerdo: a cada parpadeo, imagino tu cara, a la vuelta de cada esquina, pienso que estarás en esa calle, a cada pasillo, creo que vas a pasar, y por supuesto, tu eres el protagonista de todos mis sueños. Como ves, no puedo hacer nada para olvidarte, porque ocupas mi mente al completo, con todos sus bordes y esquinas e impregnas con tu esencia todos mis pensamientos, y ya no sé qué hacer.
Me gustaría que me quisieras, pero no podemos elegir de quién nos enamoramos y de quién no, y en este caso, me ha tocado a mí enamorare de ti y no al revés, y sé que por mucho que yo intente que tú me quieras también, no va a ser así, porque los sentimientos no cambian con el viento, sino a lo largo de los años, y el amor, al igual que la amistad, se va cosechando poco a poco. Pero tú eres un caso perdido, porque sabes que te quiero y te haces el loco, no sé si por miedo, o por algún otro motivo. Me rechazas una y otra vez, a pesar de que yo no te digo nada.
Cada día me siento más dolida, más rota por dentro, y ya no puedo aguantarlo más, ya no sabía como desahogarme, así que he decidido escribir este texto. Espero que lo veas, lo leas, y entiendas cómo me siento.
Blue Eyes
———
EL INTERIOR DE MIS ACCACIA
Cuando era pequeña, era la típica niña que vestía con vestiditos rosas con flores, y sus felpas y pinzas a juego. Era una niña con mucho carácter, y lo sigo siendo. Pues esa niña aparentemente sumisa, fue creciendo y conforme iba creciendo, ya no era esa niña de vestiditos, ni de camisetas ajustadas. Más bien lo odiaba. Solía vestir con camisetas y vaqueros. De pequeña era una niña muy feliz con mi familia, pero solo con mi familia. En el colegio no tenía amigos. Creo que tampoco me han hecho mucha falta, al menos eso pienso. Fue creciendo y empezó a fijarse un poco más de lo normal para mí en los chicos. Empecé más tarde que las otras niñas de mi clase. Para mí los chicos eran nada más alguien con quién jugar. Por mi corta vida han pasado tres amores por así decirlo “importantes”, pero qué voy a saber yo del amor. Mientras que fui creciendo fueron incrementando mis amigos. Ya parecía que era como más sociable y parece que esa época era como más fácil por tener a alguien a quien contar mis cosas. Ahora tengo cuatro “mejores amigas” que para mí son como mis cuatro valiosos tesoros. A ellas les tengo que dar las gracias por miles de cosas que han hecho por mí, ellas son con las que me he desahogado y las que me han dado consejos para solucionar mis problemas, ellas son las que siempre me aguantan y, aunque nos peleemos, sabemos que siempre estamos ahí, siempre, que ellas son las personas que me han ayudado a todo, a no confiar en las personas en las que no tenía que confiar, por muy buenas que sean aparentemente y que gracias por todo, chicas.
Miss Accacia
Editado originalmente por Poetic Words. Copyright © Poetic Words. Todos los derechos reservados.
Esperamos vuestros comentarios
Alucinantes historias :)
Me encantan las cinco historias! =)
me han encantado….
me he identificado con varias de ellas…
son alucinantes todas las historias, pero la primera es la que más me ha llamado la atención, ¡Me encanta!